Beauvoir-Fallaci: miradas divergentes de la maternidad

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Opinion

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Beauvoir-Fallaci. Miradas divergentes de la maternidad

(2009) Miradas cruzadas: estudios franco-italianos . C.Calvo et al. (eds.). Universitat de València. Departament de Filologia Francesa i Italiana. pp.575-589. ISBN: 978-84-370-7364-4

A.Emma Sopeña Balordi

Universitat de València

A David

(mirada convergente)

Y ocurrió que la mujer quiso desembarazarse de la fatalidad y de la coacción de un destino biológico al que la maternidad la tenía sometida para hacer de la gestación una decisión voluntaria y libre.

1. El feminismo: el modelo francés

En 1967, tras apasionados debates, el congreso de diputados francés (Assemblée Nationale) votó el proyecto de ley llamado Neuwirth

[1] , derogando la ley del 31 de julio de 1920 que prohibía los métodos anticonceptivos. Dicha ley autorizó la píldora pero no así la prestación farmacéutica por la Seguridad Social , que empezará a ser una realidad sólo en 1974. Las menores y las mujeres no aseguradas podían procurársela anónima y gratuitamente en los centros de planificación (ley del 4/10/1974).

"Un enfant quand je veux si je veux" fue el eslogan del feminismo en 1970. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1975 para conseguir la despenalización del aborto (IVG, Interruption Volontaire de Grossesse) con la ley Weil por un periodo de prueba de cinco años. En 1979, una nueva ley sobre la interrupción del embarazo hizo definitivas las disposiciones de la ley Weil de 1975 que empezará a ser una prestación de la Seguridad Social en 1982 (ley del 31/12/1982).

Ocho años más tarde, la píldora RU-486 [2] es autorizada gracias al decreto del Consejo de Estado del 21 de diciembre, y al año siguiente, la ley de 18 de enero autorizará la publicidad de preservativos, y la de 27 de enero de 1993 despenalizará el aborto autoprovocado y, debido a los ataques a los centros de interrupción voluntaria del embarazo, creará el delito de obstaculización de la IVG.

Estos datos, decisivos y fundamentales, suponen una auténtica ruptura con las condiciones anteriores de la procreación, de modo que, por primera vez, las mujeres tienen el derecho de procrear si así lo deciden y cuando ellas lo deciden.

Por otra parte, muchas mujeres que desean la maternidad sin conseguirlo verán cumplidas sus expectativas gracias a la AMP (Assistance Médicale à la Procréation ). Más de una década separa estos dos movimientos reivindicativos.

La progresión del movimiento feminista se organiza en 4 etapas [3] :

1- Etapa de las sufragistas , en la cual las militantes reclaman los derechos civiles y políticos; lejos de poner en tela de juicio la maternidad, la valorizan presentándola como un servicio social digno de protección.

2- Etapa del baby-boom , considerada como una regresión: la natalidad aumenta y las mujeres no se manifiestan por sus derechos; a pesar de las leyes represivas vigentes, se empieza a hablar de métodos anticonceptivos "naturales, y, a pesar del aumento de la natalidad, el aborto clandestino está en auge.

3- Movimiento de Liberación de la Mujer (MLF), que pretende desacralizar la maternidad y recluta nombres como los de S.de Beauvoir que en su obra Le Deuxième Sexe , publicada en 1949, pone de manifiesto que la maternidad no tiene nada de trascendente ya que ha sido impuesta a las mujeres para asegurar la descendencia y las sumerge en la alineación de la vida doméstica; según la escritora, el deseo maternal no es innato sino inculcado socialmente, por lo cual la libertad y la dignidad de la mujer exigen la posibilidad de dominar y planificar su fecundidad.

El MLF (Mouvement de Libération des Femmes, 1970) y el MLAC (Mouvement de Libération de l'Avortement et de la Contraception , 1973) se tornan agresivos, y tienen la valentía de decir lo que (casi) nadie quiere oír, que un hijo/a puede no ser deseado/a. Consecuencia: la tasa de natalidad desciende vertiginosamente a partir de 1975. Lo que es digno de ser tenido en cuenta es que el movimiento no elogia el aborto sino que denuncia el sufrimiento, tanto físico como moral, de la mujer con un embarazo no deseado.

La Ley Weil (1975) producirá una escisión entre las feministas universalistas , que minimizan la diferencia entre los sexos, aunque convienen en que la maternidad puede producir una expansión del yo femenino, y las diferencialistas , que valorizan lo femenino en su especificidad: ser mujer es visto como un privilegio que permite la experiencia única de la gestación.