Ayer

Un suspiro en el silencio de mi cuarto,
que dice cuanto te amo;
una lágrima encadenada corre por mi mejilla,
que dice cuanto te extraño.

Tic-tac, tic-tac, suena el viejo reloj:
he olvidado que el tiempo pasa y no se detiene;
pum-pum, pum-pum, suena mi loco corazón,
más aun sigo en vivo, esperando ciegamente.

Un cuaderno mudo escrito con mi puño,
hablar quiere, mas nada dice,
hacen falta palabras libres como el aire,
que digan, lo que me consume por dentro.