<strong>Así dice Yavé -Lo que la Biblia dice sobre el Mesías<br /><br /></strong>Quedo a disposición de todo lector que lo desee para que, dentro de un marco de respeto y tolerancia mutua, intercambiemos ideas sobre este fragmento de mi ensayo en particular o sobre la obra completa que puede solicitarme por correo. Gracias.<br />********************************************<br />Jesús Barrabás, un preso famoso 23. 17 Pues tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.18 Pero toda la multitud dio voces a una, diciendo: -¡Fuera con éste! ¡Suéltanos a Barrabás!- 19 Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad y por un homicidio. <br /><br />(Sobre Lc 23:17-19) Hay tres situaciones importantes para señalar.<br />Una de ellas es que resulta extraña la buena voluntad de Pilato, de soltar un preso con motivo de una festividad judía. La historia seglar nos dice de él que fue relevado de su puesto porque sus excesos de agresión irritaban la ya caldeada población judía. Flavio Josefo, escritor judío, refiere que fue un gobernante que nunca entendió a la comunidad y sus costumbres.<br />Desde allí resulta poco creíble su deseo de satisfacer a un pequeño grupo de judíos congregado frente a su residencia por un tema, básicamente religioso, que ellos podían y, por lo que se aprecia, solían juzgar por sí mismos.<br />Esto último es otro punto para destacar. Recordemos que, a la luz de lo que relatan los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, las sanciones de muerte establecidas a través de la Ley (los cinco primeros libros de la Biblia, llamados también Pentateuco), eran ejercidas sin inconvenientes ni mediando permiso alguno.<br />En referencia al punto precedente podemos leer en Juan 8:3-5: “Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: – Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el mismo acto de adulterio. Ahora bien, en la ley Moisés nos mandó apedrear a las tales. Tú, pues, ¿qué dices?-”. Asimismo, se relata en Lucas 4:28-30, lo que le habría acontecido a Jesús en Nazaret: “Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira, y se levantaron y le echaron fuera de la ciudad. Luego le llevaron hasta un precipicio del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero él pasó por en medio de ellos y se fue”. También en el libro de los Hechos 7:57-59: “Entonces gritaron a gran voz, se taparon los oídos y a una se precipitaron sobre él. Le echaron fuera de la ciudad y le apedrearon. Los testigos dejaron sus vestidos a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban”. <br />Como puede verse, los judíos no parecían necesitar el consentimiento de nadie para ejercer sus sentencias religiosas. Por otro lado, pensemos que a los romanos poco les podía importar que, por esos motivos, muriese algún judío de vez en cuando.<br />Finalmente, veamos algo muy curioso sobre este momento de la vida de Jesús, pero siguiendo lo que se relata en Mateo 27:16-17: “Había entonces un preso famoso llamado Jesús Barrabás. Y estando ellos reunidos, Pilato les preguntó: ¿A quién quieren ustedes que les ponga en libertad: A Jesús Barrabás o a Jesús, el que llaman el Mesías?” (Versión Dios habla hoy, EEUU 1996).<br />En el Nuevo Testamento, Edición Pastoral Católica (6ta reimpresión agosto 1995), ya citado, puede leerse el siguiente comentario sobre estos versículos: “Según textos muy antiguos del evangelio de Mateo, el nombre del agitador era Jesús y su apodo Barabbas”. <br />Ahora, tome usted nota de lo que dice Marcos 14:36: “Abba, Padre, todo te es posible”. Pues bien, el significado del apodo de origen arameo Barabbas es: “hijo del padre”. De allí concluimos que el malhechor se llamaba: “Jesús, hijo del padre”. <br />Por los evangelios observamos que a Jesús se lo culpa de considerarse a sí mismo “Hijo de Dios”: “El sumo sacerdote le dijo: ¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!” (Mateo 26:63) <br />De allí inferimos que al Jesús de los evangelios se le podría denominar, sin deformar o alterar el concepto general: “Jesús, hijo del Padre”, apuntando a Dios en su calidad de “padre celestial” y muy especialmente del mesías. El mismo texto de Mateo 26:63 nos está dando a entender que Mesías, Hijo de Dios o Mesías hijo del Padre (celestial) son sinónimos admisibles.<br />Con todo esto analizado, que no surge con una lectura sencilla y rápida, menos aún si no conocemos el significado del apodo “Barabbas” (y en las Biblias cristianas no suele ser expuesto), podemos pasar al siguiente paso de nuestro análisis. <br />Cuando Pilato se dirige a la multitud, su pregunta fue: “Dejo en libertad a Jesús, hijo del padre o a Jesús, hijo del Padre”. Y este hecho refleja otro que es el más curioso de todos los expuestos en los evangelios: los dos presos tienen igual nombre y similar apodo. Uno de ellos, según Mateo era un bandido famoso, el otro un hombre acusado de locura mística.<br />Veamos una interesante nota de la Versión Nácar Colunga, al versículo 7 del capítulo 15 de Marcos: “El evangelista nos habla aquí de un movimiento sedicioso, reciente y conocido, al cual, por otra parte, no da mucha importancia. Barrabás habría tomado parte en él, y por esto estaría condenado. Eran estos movimientos frecuentes en Palestina por esta época, y Pilato se había distinguido por su dureza en reprimir algunos”. <br />Estamos en condiciones de reunir una serie de elementos valiosos: a) Por lo que nos dice la versión Nácar Colunga, Pilato se distinguía por su dureza en la represión de los movimientos conspirativos contra el imperio. Pregunta: ¿Cómo podría desear o interesarse en dejar en libertad a un sedicioso famoso? ; b) Conocemos por la historia que no era amante de lo judío y que a causa de su marcada hostilidad fue relevado de su puesto. Pregunta: ¿Por qué tendría interés en ocuparse de un grupo de judíos que le llevan un caso encuadrado dentro del marco legal de sus creencias religiosas, que nada tenían que ver con él? ; c) Hemos leído como el Nuevo Testamento da testimonio de que los judíos no tenían ni sentían necesidad de consultar a nadie en materia de ejecución de sentencias religiosas. Pregunta: ¿Para qué necesitaban presentarse a Pilato, si no cabe duda, por los Evangelios y por el libro de los Hechos, que podían lapidar a los que consideraban blasfemos? ; d) Los cuatro evangelios mencionan al extremista Jesús Barrabás, y gracias a Mateo conocemos la razón que justifica su mención: era famoso. Seguramente se lo citó como un referente para la gente de la época que debió tener, al menos, una vaga noción de su existencia. Pregunta: ¿Puede haber otra explicación para la alusión a ese personaje? ; e) Finalmente, ahora contamos con una transcripción más ajustada al texto original sobre la supuesta consulta de Pilato: ¿Quieren que libere a Jesús, hijo del padre, o a Jesús, hijo del Padre?. Pregunta: ¿Esta sorprendente e infrecuente similitud en el nombre y en el apodo -¡Oh casualidad!, dos hombres llamados igual a punto de ser condenados, presentados en el mismo momento -, este relato, decía, podría esconder otra historia diferente?. <br />Mis respuestas son: A) Pilato, por su carácter hostil hacia lo judío, es muy improbable, y quizá hasta ridículo, suponerlo interesado en tener una atención para la Pascua judía y muchísimo menos aún soltarles a un “extremista famoso”. El imperio romano y sus representantes no se caracterizaban por su atención hacia los intereses de los pueblos dominados, y muy alejado de todos ellos la idea de favorecer el crecimiento de revueltas populares dejando en libertad a líderes asesinos. Resumiendo: Pilato no pudo haber actuado como lo muestran los evangelios. Por otra parte es importante saber que no hay registros históricos, fuera de los evangelios, que recojan ese proceso. B) Por lo expuesto precedentemente, es también improbable que hubiera prestado su atención y su tiempo, despertándose de madrugada para atender los reclamos de los sacerdotes judíos respecto de Jesús, tal como pretenden mostrarlo los cuatro evangelios (Juan 18:28,29; Lucas 22:66,71-23:1; Mateo 27:1,2; Marcos 15:1). Recordemos que el propio redactor de Lucas convalida nuestra opinión sobre la hostilidad del gobernador cuando escribe: “…algunos estaban allí contándole de ciertos galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la sangre de sus sacrificios” (Lucas 13:1). No quedan dudas sobre la marcada ingenuidad que llevan implícita los relatos de un Pilato comprensivo y deseoso de favorecer a Jesús o de soltar al asesino Barrabás a pedido del pueblo. C) Los judíos podrían haber matado a Jesús, en cualquier momento. Vimos que lo habrían hecho con Esteban sin ningún impedimento. Los evangelios lo presentan visitando muchas ciudades y pueblos, con una intensa actividad pública no inferior a un año. Teniendo presente, además, que el clima de conspiración contra Roma y las revueltas populares eran cosa frecuente, cualquier momento de confusión y violencia habría bastado para matarlo. El mismo Jesús habría advertido esa obvia posibilidad: “Cada día yo estaba delante de vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis” (Marcos 14:49). D) y E) Si efectivamente existió un extremista famoso llamado Jesús Barrabás, no puede dejar de extrañarnos la serie de coincidencias que ahora conocemos: 1) su nombre “Jesús”; 2) su apodo “hijo del padre”; 3) su presencia en el mismo momento del juicio al Jesús de los evangelios. La lectura de ese pasaje nos resulta, por ello, un juego de palabras donde se propone la liberación de un Jesús, hijo del padre y la condenación de un homónimo. <br />………….<br />continuemos con mi respuesta a la aparición del famoso extremista y a sus coincidentes nombre y apodo. <br />Resumen: 1) Al imperio romano no le interesaba favorecer a sediciosos asesinos; 2) Pilato, que disfrutaba de mezclar sangre de galileos para sus sacrificios, nunca habría favorecido a Barrabás y si le hubieran presentado a Jesús, hasta sus acusadores, los sacerdotes, habrían corrido el riesgo de ser muertos junto con él; 3) Los propios judíos no habrían molestado a Pilato por ese tema. Como sabemos, lo hubieran matado, hasta secretamente, sin más trámite. ¿Qué puede estar oculto entonces, detrás de la mención de este homónimo de Jesús?.<br />Desde un punto de observación imparcial y desapasionado, podemos reconocer que: es más admisible la existencia real de un extremista contra el poder romano, a favor de la liberación de Israel (en una época caracterizada por eso), que la de un predicador pacifista………..<br />…………………….<br />expongo mi hipótesis: pudo haber existido un tal Jesús, alias “hijo del padre” ó Barrabás, famoso conspirador contra el yugo romano, defensor de la liberación de Israel que, tras matar a algún funcionario del imperio, fue apresado por Pilato. Este último, conforme su costumbre y característica, y lo establecido como pena para los asesinos, lo condenó a morir en la cruz.<br />Expuesto ante todos como recordatorio de lo que podía esperarle a los rebeldes, este popular personaje habría dejado un fuerte recuerdo en el inconsciente colectivo. <br />Sin duda sus partidarios, intentaron darle un matiz triunfador a este hecho, aludiendo a la valentía hasta la muerte que habría puesto de relieve Jesús Barrabás e invitando a seguir su ejemplo.<br />Así, es probable también que, lejos de lograr desalentar el espíritu conspirativo contra Roma, la crucifixión de este probable zelote de nombre Jesús, haya acrecentado el resentimiento imperante. Recordemos que Pilato fue depuesto en el año 36.<br />Tengamos presente que, tomando como fecha aproximada de la crucifixión el año 30, bastó poco más de tres décadas para abonar suficientemente el espíritu de resistencia a la dominación extranjera. Eso fue tan cierto que obligó a Roma a efectuar prácticamente el exterminio del pueblo judío.<br />Sin duda, el paso de los años ayudó a echar al olvido a este rebelde de carne y hueso, y a reemplazarlo por un héroe sobre el que se generaron algunas historias fantásticas sobre sus hazañas, sus ideales y su vida. Pero quizá otro factor, más elaborado, menos espontáneo, hizo su parte en la generación de un nuevo mito. <br />En esta época el poder religioso y el favor político se encontraban, mayoritariamente, en manos de los saduceos. A este grupo pertenecían: el sumo sacerdote, y los demás sacerdotes y los ancianos del Sanedrín mencionado en los evangelios. Formaban parte de la clase aristocrática judía y se encontraban cercanos al poder de turno. <br />Sin duda conocían perfectamente el enorme poder de Roma y lo ingenuo que era imaginar cualquier aventura libertadora, al menos en ese momento. Quizá motivados por la supuesta convicción de que sería mejor para todos ir logrando acuerdos pacíficos con los romanos, hayan ejercido alguna influencia en el desarrollo del mito.<br />Al advertir que los movimientos de resistencias crecían paulatinamente, y suponiendo que una de las razones fuera la muerte de Jesús Barrabás, valorado como un mártir, podrían haber buscado su aplacamiento acoplándole un nuevo y distinto matiz a su persona: No habría sido un sedicioso asesino sino un predicador galileo (como aquellos cuya sangre mezclo Pilato), amante de la paz, hombre santo, respetuoso del César y crucificado por un lamentable mal juicio. Obviamente, en esta etapa no se habría generado la historia de la responsabilidad del Sanedrín sobre esto. Eso sería una incorporación más tardía, fruto del crecimiento de esta secta y su interés por diferenciarse del judaísmo.<br />De esta forma se habría logrado dividir y desacelerar, al menos parcialmente, el movimiento en gestación. <br />Hasta podría especularse que la aparición en escena de Saulo de Tarso, presentado como un ex enemigo del cristianismo, a partir del año 37 aproximadamente, haya buscado acrecentar el fervor de los seguidores del nuevo Jesús.<br />También podría ser significativo el llamado de Gamaliel, famoso fariseo ya mencionado, a dejar actuar con libertad a los primeros seguidores de este Jesús predicador.<br />El tiempo habría hecho el resto.<br />No es extraño a la naturaleza humana la generación de mitos a partir de situaciones que, sin la añadidura de la fantasía, no pasarían de ser sólo hechos normales. <br /><br /><br />Daniel Adrián Madeiro <br />

