Aznar ha dicho que la condena a Sadam es justa y proporcionada. Aznar pertenece a un partido que rechaza la condena a muerte (al menos sobre el papel) y pertenece a un país y a un continente cuyas Constituciones también son contrarias a la pena máxima. Claro que él se considera por encima de las leyes, más cerca de Bush y de Estados Unidos que de otros políticos y otros países. También Esperanza Aguirre se siente por encima de las leyes y se ríe de la ley antitabaco del gobierno central y saca una normativa contraria a la salud pública. Lo que tiene que llegar de una vez por todas es la prohibición de fumar en todos los lugares públicos. El que quiera envenenarse que lo haga en la intimidad de su casa o al aire libre, donde no pueda perjudicar a los demás. Esto es tan razonable que parece mentira que aún tengamos que tragarnos el humo de los demás en bares y ascensores.