PEDRO MIGUEL OBLIGADO (BUENOS AIRES 1882 – 1967 )

{{UNA ELEGÍA POR LO QUE NO FUE}}{{

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}}{{Todos se quejan por lo que han perdido ,}}{{yo me lamento por lo que no fué.}}{{¿Qué son los ramos que secó el olvido}}{{junto a las flores que jamás logré? }}{{De tantas almas que no me han querido,}}{{la que yo amaba, es la que no encontré.}}{{Sólo he soñado lo que no he vivido,}}{{y aun no se cansa de esperar, mi fe.}}{{

}}{{La vida es siempre como hermosa casa}}{{donde hay un baile y no se puede entrar;}}{{como una fuente que a la noche envasa,}}{{y brinda estrellas que no alcanza a dar.}}{{

}}{{Quise aprender una canción distinta}}{{de ésta que, apenas, me enseñó el dolor,}}{{y cual rocío que la aurora pinta;}}{{darle a mi llanto, como a un resplandor.}}{{Hoy creo andar por una vieja quinta,}}{{donde el pasado no es más que un rumor…}}{{

}}{{Tal vez, la dicha me aguardaba cerca,}}{{de pudorosa, con algún disfraz ;}}{{tal vez, mi busca, debió ser más terca,}}{{mi fe, invariable, y mi cariño, audaz.}}{{

}}{{Me he equivocado, pero no he perdido}}{{sino las cosas que jamás logré :}}{{De tantas almas que no me han querido,}}{{la que yo amaba, es la que no encontré.}}{{

}}{{Toda existencia es un poema trunco,}}{{donde hay palabras que faltó rimar;}}{{y todo anhelo se parece al junco}}{{que ataja el agua y que la ve pasar.}}{{

}}{{Frente a los viajes me quedé en la villa,}}{{solo, en la tarde, como un mirador…}}{{¡Cuánta ternura y cuánta maravilla,}}{{quizá no fueron sino un mismo error!}}{{El bien posible es cual nocturna orilla}}{{que, a la distancia, sólo es un fulgor.}}{{

}}{{Ya es tarde, siento que mi vida ha sido,}}{{como las cosas que jamás logré:}}{{casi una novia que no me ha entendido,}}{{que pudo ser y que, por fin ,no fué…}}{{De tantas almas que no me han querido,}}{{las que yo amaba, es la que no encontré.}}{{Sólo he soñado lo que no he vivido,}}{{y aún no se cansa de esperar, mi fe.}}

{{de {La isla de los cantos}, Ediciones Anaconda, Buenos Aires, 1941}}