Tu cuello erguido respirando nubes
Tu piel curtida por besar de vientos
Tus hojas verdes, lisas, blanquiazules
Tu larga estela de la tierra al cielo
Riman soñar de eternidades vanas
Vano soñar y vanos tus anhelos.
Miras tenaz las nubes tan cercanas
Sigues soñando con tocar el cielo
Nieblas y sombras tu corteza pulen
Tiñen tus hojas vendaval y cierzo
Y sigues, como el olmo de Machado
Impasible a los rayos y a los truenos.
Vertiginosa la carrera loca
De tus raíces devorando suelo
Para nutrir tus insaciables ansias
De acelerar tu loco crecimiento.
Inútil tu locura de grandeza
Inútiles tu saña y tus esfuerzos.
Las sombras y las nieblas del otoño,
Las lluvias y la escarcha del invierno
Limitan tu carrera hacia las nubes,
Impiden que tu mano toque el cielo
Y al cabo de los años, viejo asceta
Empiezas a torcer el esqueleto
Y ves en esas fibras retorcidas
Que vuelven sus miradas hacia el suelo
La muerte de tus sueños imposibles
Que al ritmo de las hojas van muriendo.
Pero no llores más, viejo soldado
Pues fue tu vida generoso sueño
Si no alcanzaste tu soñar de nubes
Cerca estuviste de tocar el cielo.
El hacha sin piedad del leñador
Hoy corta tus soñares y tu vuelo
Llorando notas de canción salvaje
Al acostarte largo sobre el suelo
.Al desollarte de tus hojas verdes
de tu corteza gris como su pelo
pobre verdugo, ciego de inconsciencia
está vengando su pensar de viejo.
Liso y cuadrado en desnudez macabra
Te has transformado en el vulgar madero
Que sostendrá sobre las aguas, triste
La pista singular del criadero,
vieja batea, donde se acumulan
y donde crecen miles de luceros
bebiendo el mar en el azul profundo
amontonados sobre tus cabellos.
Eternidad, amores y cantares
Rico sudor de recios marineros
que te dan gracias por seguir luchando
contra las lluvias y contra los vientos
cooperativo, fiel, fuerte, callado
su vida y sus afanes compartiendo.
Gary JUSTEL
Cambados, dic. 2002