Para Amina.
Pidiéndole perdón.
No cierres la ventana
No cierres la ventana,
que pase el aire fresco,
el perfume de los nardos,
el canto de los pájaros,
las voces de las gentes y
la vida.
Reposa a mi lado.
¡Quédate muy quieto!
Deja que te sienta, que te huela,
que me emborrache con tu aroma.
Deja que mis manos despierten
tu cuerpo y sientan como tiemblas.
No hagas nada.
Cierra los ojos y espera…
Cuando llegue la primera,
perseguida por un ciento,
sólo notaré las tuyas,
sólo sentiré tu voz.
Sol, arena, piedras, desierto.
Desierto de hombres.
Desierto de almas.
Desierto…
Meria Albari
En Baza a 13 de febrero del 2004