NARCISSUS

{{Narcissus

Por Oscar Portela

A Rafael Lazzini

Ya se nublan mis ojos donde antaño

florecían los dátiles silvestres y se habrían

las bayas o la entera floresta era la voz

secreta y silenciada de zafiros que brillan en el cielo.

Todo ha pasado ya. Ya todo está enterrado conmigo.

Soy sombra de mi sombra. Un caminante extraño

y un mendigo. Más todo reunido en la memoria

«habla en voz baja y en secreto». Ay un zureo en

mi – digo presagios – , hago caer las lluvias,

y en esta noche clara donde mi ojos claman

por la luz arde el deseo.

¿Adonde el diamantino espejo, adonde?

Así hablaba callando cuando me vi en tus ojos

raudamente y en tu sonrisa senti virar mi alma

como torna hacia aquellos espacios siempre abiertos.

Era yo el que miraba y a mi mismo veía en los tus ojos

calmos lagos y en tu sonrisa me vi otra vez ,adolecido

de amor, desfalleciendo quedamente. ¿Como perderme ya

si de tus ojos mana mi imagen claramente?. Eso es todo Rafael.

Jamás nadie en mundo, atónito volvió a su patria

cuando se vio en tus ojos nuevamente y tú me sonreías.

¿Era el Dios prometido? ¿O es Perseo que vuelve a mí

marcándome los rumbos que yo creí perdidos para siempre?

Y Pegazo en tu rostro descubría sus alas de cometa.

No era el sueño que un sueño a mi traía. Eras tu Rafael que de las

aguas de América emergías, todo magia y belleza,

todo poder y fuerza de elementos. Rodocrozita para ti Lazzini.

Bello Dios de una Arcadia que no ha muerto.

Y solo en ti me veo ya. Y todo es eso. Como el loto se abre

Solitario así en tu boca me abro hacia el afuera.

Y estoy aquí otra vez. Es un destino cierto. Ya no esperaba.

Pero un relámpago alumbro tu imagen de Dios y de Hombre

Y a mi mismo me vi otra vez, ya sumergido para siempre

Y en mi propio elemento convertido.}}