¿Quién elige su vida?
¿Y quién elige su muerte?
Hay días que cuando despierto en el lado oscuro del mundo
siento que estoy corriendo irreflexivo hacia la muerte,
que mi Ángel no podrá detener una mano asesina,
un accidente, un montaje de la casualidad trágica.
Entonces quiero construir una colina para desviar el viento.
Pero yo soy varios y cada uno de mis yo
quiere una vida diferente.
Héroe y víctima
no puedo hacer algo bueno sin hacer algo malo,
me salen voces hondas y quebradas entonando espirituales mestizos
y rituales mágicos tan antiguos como el canto íngrimo del gallo
y la raíz de la mandrágora.
¿El hombre contiene al poeta o el poeta contiene al hombre?
El soñador siente nostalgias de la vida que no ha vivido,
tiene jardines en la mente, frunce los labios y sopla los pétalos.
¿Será que cuando muera mi alma verá pasar mi cuerpo
como al cadáver de su peor enemigo?
Una vez tuve una visión desde la cima de mi vida
y ví, como en una película, promesas y sueños rotos,
de un hombre que se enorgullece de sus debilidades,
que ha pasado su vida buscando personas favoritas,
que ha estirado la verdad y pintarrajeado los cuentos.
Vi en la película de mi vida versiones peores de mí
dándole un mejor significado al mundo.
Cuando leo las líneas de mis manos,
las que tengo desde que nací.
Cuando leo las líneas de mis manos
y malinterpreto lascomosellaman en el cielo.
Cuando leo las líneas de mis manos
y solo encuentro eclipses
pienso, artesano santero de instintos,
que si la vida te sale con barbas es San José,
y si la vida te sale sin barbas es la Virgen María.
La vida siempre te enseña los dientes.
Francisco de Asís Fernández.
Granada, 23 de Abril 2005.