Este martes, en la Comisión Primera de la Cámara, el congresista Miguel Gómez desempolvó la movilización de siete congresistas a La Habana para reunirse con los delegados de la guerrilla que sostienen diálogos de paz con el Gobierno, a comienzos de marzo. Gómez, quien es un reconocido alfil de uribismo, rechazó la conformación de lo que llamó “comisiones secretas”.
“¿Qué es lo que se está negociando en Cuba que no nos quieren decir?”, se preguntó el representante a la Cámara, quien advirtió a esa delegación no lo “representa” a él porque a él no le “consultaron” su conformación ni el viaje a la isla caribeña. Dijo que “lo que estamos pidiendo es simplemente transparencia”.
Los representantes a la Cámara Guillermo Rivera, del Partido Liberal, y Alfonso Prada, del Partido Verde, quienes hicieron parte de la delegación que se desplazó a Cuba,rechazaron las críticas de Gómez. Según Rivera, “todo lo que se habló en La Habana se ha dicho de manera reiterada en los medios de comunicación”.
El congresista liberal advirtió que, “como lo ha manifestado desde el principio el propio Presidente”, cualquier texto que sea acordado entre las dos partes en Cuba tendrá que tener un mecanismo de refrendación, “que si es una ley o una reforma constitucional tendrá necesariamente que pasar por el Congreso”.
Prada, por su parte, manifestó ver a un Gómez “descontextualizado y sin información, pero no la secreta sino la que tenemos todos los colombianos”.
El congresista de los verdes resaltó las virtudes de Gómez pero rechazó lo que llamó “grosería” de parte del legislador,especialmente cuando dijo que los congresistas que viajaron a Cuba “parecían niños chiquitos rogándoles a los guerrilleros”.
“Me quedo con el Miguel de argumentos y no con el de ofensas”, afirmó Prada, quien recordó el llamado que hizo EL TIEMPO el pasado lunes a que “se baje el tono” de las declaraciones en el tema de la paz.
REDACCIÓN POLÍTICA