MALDITA VIOLENCIA

 

En forma sorprendente  apreciamos  un particular cuadro que se presenta en el
escenario nacional, con respecto al sintomático repertorio   de violencia que
aparece en los distintos puntos cardinales del territorio nacional.
La  profunda  intensidad mezclada de variada vestimenta en la realización de las
actividades encubiertas o presentes de la disposición criminal, con especial 
separación perjudicial a todos los sectores de la sociedad hondureña,
constituye   un problema que exige un análisis  profundo,  de alta, favorable,
profunda, delicada y satisfactoria solución.
En esta indicación de pensamientos, es conveniente y oportuno, por encima del
cualquier dificultad, combatir de manera eficaz la violencia y sus
ramificaciones consistentes en crímenes, delitos menores, faltas y otros
equivalentes del delito, no importando  el entorno a las representaciones
actuales y futuras que impliquen  propiamente  una voluntad política, estable, 
y de desde luego, un  aporte sostenido en la lucha contra la delincuencia y sus
fatales consecuencias.  
 
Justicia y  severo castigo legal  exigen los familiares  para  los responsables
que perpetraron un horripilante y espantoso  acto criminal, en contra de
aproximadamente más de veinte personas honradas y trabajadores que laboraban
como artesanos en una zapatería  ubicada en Cabañas de  San Pedro Sula,
Departamento de Cortes.- Eran persona inocentes victimas de una repudiada
masacre. Asimismo, en este año dos mil diez (2010),  en La Colonia Matute, la
Masica, Departamento de Atlántida, se comete un asesinato en contra de una madre
y sus tres menores hijos, vil acto ejecutado probablemente por venganza,
aprovechándose de la noche y lo despoblado del lugar, sin comprender la magnitud
del suceso cometido en abierta  violación a la vigente  ley  penal.
 
Todas estas tragedias y otras que aparecen en forma bloqueada, no pueden
seguirse cometiendo  en nuestro país.
 
No hay crimen impune, es decir, siempre se encuentra a los culpables, ya sea
estos  intelectuales o materiales, cuando se lleva a cabo una investigación
técnica y científica.   
 
Conviene señalar que los  delitos son producto de la lucha por la subsistencia 
en la realización de actividades ilegales, ejecutados   por un sujeto
dependiente  o  bien un grupos de individuos, dado el objetivo de disminuir el
hambre, producto también de la situación de hacinamiento de algunos  núcleos
familiares, la particular manera de conseguir algunos ciudadanos, la
satisfacción de necesidades absolutas o relativas,  unido a una cierta  parte de
la población que la  atribuye a la carencia de trabajo, así como  la
desorientación social,  la incultura, la falta de preparación en la vocación
profesional,  la falta de oportunidades operables y pertinentes  en la solución
de problemas de alto riesgo, a la discriminación en las esferas de la sociedad y
otras circunstancias y factores no menos interesantes.
Toda esta maldita violencia  y sus maneras particulares de ocurrencia,  que en
cierto caso, tienden a regular  la conducta de los seres, se tejen por medio de 
materiales insignificantes e inmerecidos, de tal suerte, que hay  fuerte
inclinación encaminada  hacia  una reveladora  ruindad  y bajeza humana, misma
que  juega un papel protagónico en algo vivo, candente e impetuoso acontecer,
generando  un fenómeno biológico y social, constituido en el delito con todas
sus variedades, equivalentes, formas de asociación indebida, de señalamiento y
reacción contra la representación  o sistema de vida y carácter repulsivo contra
la existencia, la  paz, el  bienestar y tranquilidad.
Que las arenas movedizas del engaño y el fantasma del desaliento, no deben 
robustecer esta posición enmarcada en una serie de conductas antisociales
dirigidas a la configuración y fortalecimiento  de un instrumento de elevada
peligrosidad, permitiendo distinguir variadas formas de perfeccionamiento
criminal,  con frecuencia  y constante perversidad, en una relación de
casualidad entre el sujeto y el resultado que en definitiva deterioran  los
sagrados  principios de libertad, fraternidad  y  seguridad de la ciudadanía
hondureña por entero.       
 
El Gobierno de la República y el pueblo hondureño deben poner todas sus energías
y esfuerzos para realizar una transformación pacifica y democrática,
concediendo  mejores condiciones de vida al pueblo hondureño y mayores 
oportunidades de trabajo en todos los campos del quehacer humano. 
 
Los valiosos glóbulos rojos encajados  en los cuerpos de defensa, se suplen en
evitar su encarecimiento o carestía por  la protección de los bienes,  seguridad
y equilibrio de los hondureños,  motivo gubernamental  para tomar un cambio
radical de una dimensión que siembre la semilla de la  modificación productiva, 
humedecida  de capacidad y rendimiento para combatir la delincuencia y sus
derivaciones, disminuyendo de esta peculiar forma,  su incidencia,  en abierto 
y terminante  aseguramiento provechoso  hacia   toda la  Nación.
La inquietud  invariable, justa y  durable hecha por el  reclamo del  pueblo
hondureño, obedece a  implantar  condiciones inquebrantables o estables  para
los habitantes  que permitan una existencia digna, concurrente, y de igual
manera, una consideración verdadera por todos  los seres humanos, esparcidos en
lo extenso, amplio, caluroso, quebrado  y templado  del  territorio  nacional.