LOS INMUNES

No solo la chulería de Rajoy, que después de ser criticado siguió paseando por las calles, sino también la actitud irresponsable de Pablo Iglesias cuando se saltó la cuarentena tiene su miga. Ambos políticos, o lo que sean, se merecen el repudio popular y la sanción pertinente; pero lo segundo pasará inadvertido precisamente por la inmunidad política establecida por la ley de quien manda, manda y se acabó la historia.

Hoy he podido comprobar a través de la TV la desfachatez del PP al manifestar que respeta la intimidad de Rajoy. Vamos a ver, ¿y no respeta el sacrificio de millones de españoles, confinados para evitar contagios? ¿O es que Pablo Iglesias y Rajoy están exentos de cualquier infección vírica? ¿O es que la chulería del primero y la veleidad del otro son susceptibles de clemencia? ¿O es que por el hecho de llevarse un pastón mensual tienen licencia para ensuciar con restos excrementicios la memoria de los muertos, el dolor del pueblo y hasta la madre que parió a la cordera? ¿O es que vamos a tener que estar mordiéndonos la lengua por mor de que ambas señorías sean la indigna representación de un rebaño de borregos, de pollinos o de idiotos? Sí, de idiotos, tontos del rulé o vaya usted a saber qué otro calificativo emplear para configurar en una sola palabra la insolencia, insensatez, guapeza y miseria de los politicastros que rigen nuestro destino, y que me perdonen los representantes honrados que habitan nuestras instituciones, que también los hay.

¿Hasta cuándo, Señor? ¡Hasta cuándo! Ahora el PP, tan diestro en el uso de la palabra para honrar a los muertos de ETA, puede inventarse un discurso clemente para, ídem de ídem de ídem, ensalzar a quienes nos han dejado y con ello conseguir un montón de votos más. ¿O es que nuestro grado de tontuna está llegando al límite de lo inverosímil? ¿O es que ya no quedan héroes como los que antaño navegaron por mares y océanos para engrandecer España? ¿O es que no vamos a aprender de una puñetera vez que los de abajo, los que pisamos el asfalto y comemos cebollas no lo tenemos todo perdido? ¿O es que el voto ya no tienes valor? ¿O es que…? Me callo porque no me gustaría ser sancionado por mi justo cabreo.
¿O es que no tengo derecho a decir lo que pienso?

César Rubio Aracil