LO INMENSO, poema de OSCAR PORTELA

{{LO INMENSO

poema de OSCAR PORTELA

Así divinizar la muerte haciendo posible lo imposible.

¿Mas de que qué otra manera justificar la vida que no otra cosa es

que trabajo de la muerte sobre el alma del cuerpo

sino convirtiendo una calavera en crisantemo ?

La muerte atada a la justicia y la vida a las Moiras

que cohabitan con la justicia de ambiguo modo.

La vida y sus espejismos todos no son sino trabajo

De la muerte que se gloría de si en un hermoso cuerpo,

En sembradíos de espigas amarillas, en dulces aguas,

Y en los veranos tórridos y el hielo – el hielo con que coronará

Su obra, las furias desatadas de elementos con que construye

La habitación del hada y nosotros embarazados de sueños

Surgidos de la catedral de la que vuela un ángel, los intestinos

En los que deberemos sembrar el oro de Memling que requiere

La muerte para divinizarse y así justificar y embellecer la vida

Que su final osa el coro de Arcángeles con que premia

El dolor de la perdida, la dolorosa huida de los que amamos y

Las estériles búsquedas del vellocino de Oro.

¿De que vale el camino si no logramos engendrar un Ángel

con que la muerte se corone cuando nos despidamos de la tierra ?.

Tierra- muerte- vida y tus labios cuando levante vuelo hacia

La vuelta – de la nada a la nada- y el Allellujah de toda despedida

Que dice sí porque la vida se corona en la muerte –porque la muerte

Diviniza la vida limpia, blanca, pura como los dedos marfilíneos

Del amante a los que asidos nos atenemos en los sueños.}}