En este momento. En esa hora
en que las sombras pierden su forma
y las formas son apenas suspiros.
En ese momento en que las caricias son
lujuria y la lujuria es vida.
En esa hora, cuando la soledad se masca
y la mirada se pierde.
En ese momento justo,
en que las miradas se cruzan
sin decirse nada
-las esterllas brillan más-
y el sudor es uno, recuerdo:
«la noche la hizo Dios
para que el hombre la gane»
En ese momento…
…y en esa hora.