LA HISTORIA INSIGNIFICANTE (121)

Voy a contar una historia ¡Increíble! ¡Intrascendente!


Que no tiene sed de gloria ni habla de mucha gente


Hoy hablaré de un zapato y de un vestido roto


De los tres pelos de un gato  y de unos cuantos corotos


Que no tenían Estilo, Género, Forma o Figuras 


Para hablar unos con otros de Arte y Literatura


 


No sabían de Escritura ni Ortografía ni Tropos


Mucho menos de Cultura porque estaban medio locos


Ellos no eran eruditos, literatos o muy sabios


Porque no tenían oídos, ojos narices o labios


Sus diálogos y monólogos tenían sus sin razones


Formados con estructuras para construir galpones


 


Esta historia, yo no sé si es un cuento o un poema,


Si en novela narraré o la canto en epopeya


No se si será muy corta o muy largo se relata


Ya dirán los entendidos de que cosa aquí se trata


Si es drama o alegoría ¿será entonces un ensayo?


Pues los pelos son de gato y no son pelos de rata


 


¿Es metáfora o parábola  retórica o es ficción?


Esta historia tiene cola  y se sabrá hasta en Japón


El calzado del cual hablo tenía una gran misión


Andar de un lado hacia otro sin prisas sin son ni ton


Sin buscar ningún destino que pudiera un día contar


Caminando por la vida, caminando sin cesar


 


Saltar caminar correr haciendo lo mismo a diario


Al terminar la faena se guardaba en el armario


Atestado sin espacio apretado por un radio


Se quedaba tranquilito con otros del vecindario


Al vestido lo colgaban en parábolas, metáforas


Con retóricas hipérboles entre esdrújulas y graves


 


El gato vivía escondido detrás de prosas y versos


y sus pelos se paraban por temor a lo perverso


Dormía sobre la ropa y allí dejaba sus pelos


El pícaro se escondía donde no pudieran verlo


Empezaré mi relato con muchas contradicciones


Para que un día no digan: Vestidos ¡No pantalones!


 


El zapato que describo no es el de Cenicienta


Más, tiene suela y tacón de eso que transparenta


Fue a casa del zapatero a ponerse una tapita


quedó como alfiletero y rompieron su puntita


Como no tenía pareja se sentía solitario


Ya no caminaba recto se iba de medio lado


 


Ya se andaba dando tumbos e iba del timbo al tambo


Con tantos clavos, sin par, casi se iba arrastrando


Saltando por los caminos anduvo trastabillando


Parecía un borrachito sin darse el gusto del trago


Al llegar hasta el armario donde vivía con otros


Se acomodó como pudo al lado del radio sordo


 


No podía estar tranquilo porque habían metido un bolso


Ni sabía como hacer para quedarse en el fondo


Resbaló sobre el vestido entallado, en el armario


Asustado y con maullidos el gato salió brincando


El vestido se rompió y el gato largó el pelero


y el zapato fue arrojado al fondo del basurero


 


Ya dirán los entendidos si esta Historia es importante


Y juzgarán eruditos que podría ser más brillante


Letrados y licenciados, los poetas y cantantes


Y todos los trovadores hablarán de su desplante


Así termina esta historia Del todo insignificante


Que contarán a sus novias A las amigas y amantes


 


SH. Jordán Vencel I.


(Seudónimo)