LA HISTORIA HACE JUSTICIA EN TEGUCIGALPA
Desde tiempos de la colonia Tegucigalpa se convirtió en un hegemónico centro minero, las familias más pudientes de Comayagua comenzaron a trasladarse al Real de Minas y mediante sus influencias adquirieron grandes cantidades de tierra donde se dedicaron a explotar la riqueza que había en el subsuelo. Como eran descendientes de los descubridores españoles obviamente hacían lo que se les ocurría en estos lares, algunas de esas familias poderosas que trasladaron su residencia a Tegucigalpa fueron los Escoto, Midense y otras muy reconocidas que amazaron grandes fortunas como producto del acarreo de oro.
Para esta labor, en ese tiempo muy rudimentaria, era necesario realizar grandes perforaciones en las profundidades de la tierra para extraer el mineral, claro, no solo encontraban oro, también la plata que eran muy bien pagados en las casas que se dedicaban a la compra y venta.
La era de la minería, en su momento significó uno de los grandes acontecimientos para el pais, una actividad que parecía detenerse en el tiempo con una convivencia entre las vegas de los rios y quebradas que ahora dan mucho que hacer a las autoridades edilicias.
La actividad extráctiva se caracterizó por las famosas compras de los predios que alguno de esos familiares de pudientes localizaba en un determinado sitio del agreste terreno de Tegucigalpa, lo señalaba y procedía a su reconocimiento ante las autoridades,,, luego de los tramites procedían a la explotación y todo transcurría en torno a ese laborío…
Lo que en la actualidad se analiza de toda aquella efervecencia económica, no son los precedimientos que utilizaban para la realización de dichos trabajos, sino, las escaza visión futurista que había entre las autoridades y los que movían toda la actividad productiva.
Se cuestiona entonces el hecho de que jamás pensaron los pocos pobladores de ese tiempo en esas tierras que la demografía tendría que crecer obligatoriamente, que no se trataba de convivir enternamente entre las mismas estadisticas poblacionales y utilizando por siempre las mismas técnicas y los mismos sitios para la explotación minera.
Ahora, en nuestro tiempo, luego que de aquellas gentes solo se recuerdan sus apellidos, sus actividades y la existencia de algunos de sus descendientes nos enfrentamos a la peor situación que ha vivido la capital de la republica, todos sabemos, o al menos los que nos preocupamos por saber un poco del pasado histórico de nuestro pais, que la ciudad de Tegucigalpa y Comayaguela son una hoya que se quiebra, y cada uno de esos pedasos nos muestra de qué está hecha.
El río Chiquito que se une con el río grande a la altura del puente la Isla según lo que hemos logrado entender era una simple quebrada al principio de todo lo que les cuento, luego vinieron los genios mineros y comenzaron a realizar sus explotaciones mineras, removieron mucha tierra para separarla del mineral preciado que buscaban con lo que a lo largo de los años se convirtió en un enorme afluente.
Lo mismo sucedía con el rio Grande, el mismo que hoy pone en apuros a miles de habitantes que viven en sus cercanías en vista que con facilidad provoca serias inundaciones y los convierte en damnificados.
Bueno, hasta ahora solo menciono la actividad minera en los ríos, se me escapaba la que realizaban en los cerros, en las montañas que conforman los alrededores de la ciudad, donde dinamitaban las rocas para buscar riquezas, enormes túneles que se extendían a miles de kilómetros bajo los mismos emporios, sin dejar mucho que se diga en impuestos a la comuna.
He tratado de ilustrar sobre este tema porque vemos con preocupación como se desmorona la capital de Honduras cada vez que llueve, aparecen hundimientos de tierras donde antes no se daban, deslizamientos inesperados, fisuras en carretras y grietas en miles de viviendas de los sectores denominados como zonas de alto riesgo, en fin se necesita un analisis mas profundo del porqué suceden estas cosas.
Vemos que la historia hace justicia.