La calesita no se rinde

  Integran la obra, poemas en prosa y verso, que rescatan mágicas estructuras muy cercanas a parábolas de oriente, donde campea la esperanza, y se descubren vías de salida del desasosiego y la angustia. No se abandona a la lamentación y el ahogo, sino que ejerce voluntad liberadora, susceptible de sublimar líricamente, complicidades, trampas, desconcierto de encrucijadas, injusticias, violencias.

    Parte de la visión ingenua del niño, desencadenando historias. Títeres, espantapájaros y palomas, se convierten en símbolos y plataforma de lanzamiento, para estos misiles portadores de humanidad y de ternura. Es poesía frontal, sin desmayos, simple, sin alambicamientos, en los que se entrelazan baldíos, potreros, esquinas abiertas y el rostro de los seres queridos, con quienes divide el aire respirable. Brega por una comunión plural, en la gesta de redenciones.

    Canta a partir de las cosas y de la gente, con la voz de la gente, insinuaciones de fuenteovejunas aladas y de recuperaciones, acotadas en todas las instancias del vivir.

    En suma, poesía comprometida de verdad, en una sintonía de escala humana, intimidades y efusiones, que requieren ser dichas en voz alta, a coro, y sin avergonzarse de su candor, porque proclaman sentimientos de todos los días, con mayor elocuencia y hechizo, que compuestos jardines de penumbra.