LA CÁBALA
La Cábala consiste en un cúmulo de doctrinas, prácticas y procedimientos cabalísticos. El cabalismo es el arte de la Cábala. En particular, estriba en un método de exégesis y comentario místico del Antiguo Testamento. Toda lectura literal de la Sagrada Escritura resulta siempre errónea; la palabra de Dios requiere, para entenderla, de la sana interpretación.
Se trata, pues, de una ciencia oculta, mystikotéra, en diferentes aspectos. Según la opinión rabínica, se ocupa, en sentido lato, de un conjunto de teorías teosóficas y secretas, transmitidas por el medio de iniciación, de Adán a los Profetas, de ellos a los escribas y tannaístas, y luego, a los místicos de la Edad Media. La Cábala, que viene a ser un riachuelo caudaloso de la literatura rabínica, se vincula con el misticismo en sus afirmaciones más diversas y ha extendido su influjo a otros géneros y ciencias, en especial, al quehacer poético y astrológico.
El nacimiento de la Cábala se pierde en la nebulosa de tiempos remotísimos y mitológicos envueltos en la fabulación. No obstante, se cree que la reflexión mística se inicia, entre los judíos, allá, en su obligada estancia del exilio babilónico. De este modo, las visiones de Ezequiel, la inspiración profética de Daniel (cap 7-12), ciertas orientaciones neoplatónicas y otras distintas materias constituyen el abigarrado espacio del cabalismo.
Como hemos dicho, el cimiento y el concepto nuclear de la Cábala se halla en la interpretación de la S. Escritura; abarca en sus ámbitos la Exégesis, la Teología Dogmática, Moral y Mística, la Cosmología y la Antropología. Pero, ese grupo de Principios y doctrinas, algunas de difícil conciliación con el auténtico significado de la Biblia, terminó por conformar, dice S. Munk, un conglomerado de ideologías y creencias supersticiosas, de profunda sabiduría y hondas rarezas.
Se distingue la cábala mística de meditación que trata de interpretar de modo sublime y serio la Sagrada Escritura, la esencia de Dios y sus relaciones con el hombre y el mundo; de aquella otra la práctica, que cayó en los derroteros de la magia milagrera y fantasiosa.
En su crecimiento y difusión, se suelen apuntar cuatro periodos históricos: a) Época de formación y transmisión oral que llega al s. V d.C.; b) momento oriental en que aparecen las primeras obras sobre la Cábala, del s. VI al IX; c) tiempo occidental del s. X al XV, florecimiento y nuevos libros; d) era moderna del XVI al XX. El anónimo Sefer yesírah: “Libro de la Creación”, escrito en hebreo puro en el s. VII, es el apogeo del misticismo oriental. Y el Zohar, comentario místico del Pentateuco, redactado en arameo en el s. VIII, es la obra más representativa del misticismo occidental.
Existió una cabala cristiana en los s. XV-XVI, que introdujo Pico de Mirándola, aunque sus precedentes se encuentran en Raimundo Lulio y otros estudiosos españoles. Es interesante hacer referencia al centro místico de Safed, al Norte de Palestina, que contó con maestros de prestigio como Moisés de Cordovero e Isaac de Luria, místico especulativo y práctico del s. XVI, fundador de la Cábala Práctica.
La metodología es muy variada. Gëmatriah, “Cábala Geométrica” extrae insólitos e impensados significados de la Biblia, al computar el valor numérico de las letras hebreas. Notaríkön, método de las “siglas”, que, de las iniciales, medias o finales de la palabra, llega a explicar el significado simbólico y oculto en la expresión literal. Y Tëmurah, “conmutación” de orden de las palabras o letras, a fin de componer anagramas y formaciones expresivas de ocultos misterios o conceptos secretos.
Camilo V. Mudarra es Lcdo. en Filología Románica
Catedrático de Lengua y Literatura Españolas,
Diplomado en Ciencias Bíblicas y poeta.