Una de las profesiones con más estrés y depresiones en España es la de profesor. Debe de ser muy distinto en Méjico o se trata de un caso excepcional, pues allí se ha jubilado una profesora a los 102 años. Allí las leyes para jubilarse no deben de ser tan rigurosas como aquí, donde cada vez hay más jubilaciones anticipadas y no te quieren llegada cierta edad aunque estés en posesión de todas las facultades físicas y mentales. Esta jubilada con 85 años en la enseñanza a sus espaldas es un ejemplo de laboriosidad y vocación, sobre todo para los que se quejan tanto del trabajo, y no creo que los alumnos en Méjico sean menos conflictivos que aquí, pero siempre hay gente de una calidad singular. Merece una gran medalla de reconocimiento, no como la del colegio de Abogados de Málaga, que la ha concedido a un sospechoso de ser el cerebro de una red de blanqueo de dinero para grupos mafiosos.