¿Quien no ha visto de cerca la pobreza? ¡Nadie! La pobreza es el flagelo más común del mundo, los demás son manifestaciones de ésta. En muchos países mantienen una «lucha» constante en su contra, claro, es una percepción «jodida» como decimos aquí, y depende del grado de análisis que se le de a esta supuesta batalla que emprenden nuestros gobernantes. La iniciativa de los Países Pobres Altamente Endeudados, creada por los organismos internacionales de crédito para quitar el peso de las enormes deudas que tenían pendientes de pago muchas naciones miserables del planeta se convierte en un preocupante fenómeno. Porque, si bien es cierto que estos países dejarán de pagar el servicio de la deuda a estos entes de financiamiento, esos recursos deben ser reportados por cada uno de los gobierno al Estado para su uso en diferentes programas de desarrollo. En el caso de mi país, se creó el programa conocido como «Estrategia para la Reducción de la Pobreza (ERP)», un fondo que sería financiado por más de 4 mil millones de dólares que supuestamente son el total del perdón de la deuda; con el paso de los días, el actual gobierno afirma que ya no son los 4 mil, sino una suma inferior a los 2.500 millones de dólares; en el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Republica, se programaron para este año unos 21 mil millones de lempiras para canalizarlos a través de los recursos asignados a las diferentes Secretarías de Estado y unos 700 millones de lempiras como el soporte para la ejecución de la ERP. Resulta que estos recursos se han convertido en un pleito de perros y gatos entre los sectores de la sociedad civil, el gobierno y las alcaldías municipales por tener cada quien su parte del pastel, este «circo» ha dado mucho que pensar a las grandes mayorías que esperan recibir una compensación al sacrificio que han hecho durante años, pagando una deuda — a través de los impuestos– que nunca les ha beneficiado y más bien ha aumentado la riqueza de un sin fin de corruptos que han tomado las riendas del poder. Los casos de corrupción están a la orden del día y eso ha provocado que cada niño que nace en estos países pobres cargue con unos cuantos dólares de deuda que jamás contrajo conscientemente. Según el sector de la sociedad civil representado en la ERP, el gobierno ya no asignara los 700 millones de lempiras porque ya los desvió en pago de prestaciones y aumentazos de salarios a la gran masa burocrática, a lo sumo unos 150 millones podrá poner a la orden. Al menos dicen que ya unas 100 alcaldías están a punto de recibir su partecita porque ya justificaron sus proyectos. ¡Que situación mas terrible esta! la sensación que priva en cada hondureño es que ese será otro acto de corrupción de los mas escandalosos del siglo y el pecado más grande es que nuevamente le quitaran el bocado a mas del 80 por ciento de la población. Yo no quisiera pensar eso, pero mi olfato periodístico me dice que algo apesta y que si me quedo corto, la criatura ya se está pudriendo. Digo lo anterior porque al igual que muchos hondureños veo que el gobierno bombardea a través de los medios de comunicación diciendo que se están desarrollando estos y los otros proyectos y que los índices de pobreza se están reduciendo… Pero la realidad es otra y da coraje escuchar esas sandeces cuando allá en el interior del país -y para qué irnos lejos, aquí mismo en la periferia de la capital, Tegucigalpa- ronda la miseria. Cada ves vemos más orates deambulando por las calles y parques, mas delincuentes matando sin piedad hasta por un celular, actos de corrupción a vista y paciencia del mismo mandatario. Bueno esto sólo es parte de un complejo fenómeno que debe ser visto con mucha cautela por ustedes señores de los organismos de crédito. No se hagan los ciegos, ni pongan oídos sordos a este que es un clamor desde lo más hondo de los estómagos pegados de millones de pobres de este mundo, porque con esos recursos que perdonaron le están haciendo la guerra a los pobres y no a la pobreza. Saludos con mucho cariño para todos desde Honduras.