FÁBULA


Una vez, no recuerdo ahora


(mis neuronas escondieron el cuando),


un gorrioncillo cayó del nido,


pequeño, solitario,


plegose a la supervivencia.


Vio que en tierra firme


todos andaban por sus patas,


y emprendió su trecho,


torpe y lentamente.


Al cabo del tiempo


realizaba todas sus funciones


como cualquier terrícola.


Un día tornose triste,


nostálgico, taciturno,


refugiándose en el rincón


de las hojas secas del bosque.


Desde entonces


no cree en lo que tiene,


lo que quiere, lo que puede,


está perdido, confundido.


No sabe mirar más allá,


al horizonte,


al inmenso cielo.


¡Despierta gorrión, que eso eres!


la vida es aún hermosa


cuando se busca a uno mismo


desde su entorno propio.


 


Jorge Bousoño González
CUBA
abrace@cmatriz.ausa.cu


 


Ilustración: Ray Respall, 17 años, Cuba