«No se hizo ningún daño a la salud de los deportistas. Incluso (el antiguo ciclista Jesús) Manzano no pudo testificar durante su turno ningún daño a su salud. Jugó con las palabras y especuló con los riesgos potenciales en el futuro. Con los riesgos del cáncer, una enfermedad que afecta desgraciadamente a todo el mundo», declaró el abogado de Fuentes, Tomás Valdivieso.
El jurista repitió la versión del médico, quien durante el juicio aseguró que «nunca había tenido una relación médica personal con Manzano».
«Fuentes tuvo relación como médico del Kelme, al final de 2003, pero nunca trató a Manzano directamente», reiteró Valdivieso.
El exciclista del Kelme, que es parte civil en el juicio, describió con detalle los servicios (transfusión sanguínea en la Vuelta a España 2003, hormonas de crecimiento, EPO y polvos para destruir las pruebas en los análisis de orina) que le había suministrado Fuentes hasta 2003, año de su salida de ese equipo.
El abogado de Fuentes también entró al debate sobre la naturaleza del juicio y el papel que juega la sangre en todo el proceso.
«Queremos que haya un deporte limpio, honrado, que los deportistas españoles dejen de ser objeto de delito allá por donde van, pero no es motivo de este juicio […]. Se ha creado una confusión de lo que desde el punto de vista legal, si la sangre es o no medicamento. Y no lo es», señaló Valdivieso.
Además de Fuentes otras cuatro personas (su hermana Yolanda, también médico, los exdirectores de equipos ciclistas Manolo Saiz y Vicente Belda y el preparador físico Ignacio Labarta) podrían ser condenados cada uno a un máximo de dos años de prisión por «un delito contra la salud pública».
AFP