ADVERTENCIA No aconsejo la lectura de este cuento a las personas sensibles ni a quienes, por sus creencias religiosas, se pueden sentir afectados. El lenguaje y el fondo de este relato, fundamentados en experiencias ajenas, anulan los valores éticos y estéticos literarios. Sin embargo, disfrazar la realidad con eufemismos lo considero inadecuado, porque podría estimular la perversión mental, incluida la mía como narrador.