Estoy sola frente a no sé quién
interrogando, y aunque no me contestan
prosigo la requisitoria:
No me gustan los humanos, ni yo misma me gusto;
me encuentro imperfecta, mordida
por las jaurías de todos los males.
Me irritan los rigores del calor y del frío,
el aullo de los vendavales, el furor del mar,
que abate las míseras barcas de los pescadores.
Sufro por las extremadas sequías de la proscrita Africa,
por el hombre de Etiopía o Nigeria,
que mata a millones de niños.
No puedo ahogar, por más tiempo,
este lamento y no quiero ser tan hipócrita,
que me hallo en la necesidad y obligación
de gritarlo y expandirlo por doquier.
ANA INIESTA, de Anuesca, Campello (Alicante)
6 de junio de 2009.