
El sapo Manolón,
en concierto
canta a todo pulmón.
Extasiado oye su propia voz,
convencido de ser
el mejor sapo cantor.
Embelesadas escuchan,
cucarachas, lagartijas, ranas
y una que otra gata,
con ojos entrecerrados por la emoción,
moviendo patas y antenas
a forma de aprobación.
Cuenta los que allí estaban
que tanto y tanto cantó
que sin voz desde aquel día,
el Gran Manolón quedó.
ILEANA CORVISÓN
Cuba
ideasz@jovenclub.cu
Ilustración: Mercedes Godoy
México
vinyamata@prodigy.net.mx