EL NIÑO
Luce mi niño un orbe de aureolas
en cielo azul de tierna transparencia;
es su carita un huerto de corolas
con arcanos perfumes de inocencia.
Su lengua viva boga por las olas
de palabras y frases de insistencia;
su mente rauda sume, en sus cabriolas,
la flor del verbo pleno de su esencia.
Tres añitos redondos de ornamento
florecen en ramajes fulgurosos
anchos de vida y largos de incremento.
La pujanza de brotes vigorosos
hunde su ser en fértil fundamento
para sufrir los hielos rigurosos.
MADRE
Madre es palabra santa y perdurable
de amor firme y tenaz seguridad;
madre es abnegación, fidelidad,
que da refugio y puerto confortable.
Caricia cierta y beso inmensurable
es su dulce mesura y probidad;
dona siempre contento y suavidad,
sacrificio y regazo deleitable.
Madre quiere decir desprendimiento,
aroma de jazmín, fragancia y miel,
en tenue cuido y gesto providente.
Su voz abre consejo y valimiento;
sus halagos derrochan mimo fiel,
su cobijo y sostén, querer ardiente.
Camilo Valverde Mudarra