EL GRITO
Vuelvo a oír aquel grito
ardiente e infinito
sembrado entre las rocas
inertes de tu boca.
Respira el grito amargo
entre tus cabellos largos,
oscuros y ondulantes,
esperando anhelante.
¡Grito escurridizo!
Que me vuelves enfermizo,
¡Psicodélico poder!
¿Por qué has de volver?
Porque intrusas en tu cabeza
la desesperación y la tristeza,
se condensan en tu mente
como en mi sueño recurrente.
El brillo se ha esfumado
de tus ojos ya cansados
reflejando en el olvido
el mundo donde ha caído.
En la cuerdas estremecidas
de tu garganta corroída,
fluye el eco maldito
de la locura. ¡Es mi grito!