EL ENIGMA





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El Enigma
A doña Ma. Eugenia Ulate de Villarreal

¡Qué complicada que es la vida!
Cuando creo comprenderlo todo:
la ineptitud de los gobiernos,
sus exclusivas religiones,
su reasignada geografía,
el poder en manos de patanes,
y el status quo patas arriba,
cuando creo haberle descifrado
su código secreto, su enigma,
un nuevo enigma surge y me atormenta;
me hallo con que no he entendido nada:
el río no era mar, sino lago,
la semilla no era árbol, sino bosque.

Entre más leo, menos entiendo;
entre más ando, menos conozco:
antes creía saber mis metas;
ahora no sé ni lo que busco.

El mundo está en viceversa,
y yo, más perdido que nunca;
en verano, salgo con paraguas;
en invierno, salgo en bermudas.

Es tanta la frustración, que ahora,
he decidido salir desnudo:
me libré de mis zapatos,
prendí fuego a mi ropa.

Ya no quiero saber nada de los pavo reales,
ni quiero oír los chismes de la amapola.

Ahora, quiero estar solo como un lobo;
ahora, quiero estar solo con mi sombra.

Copyrights 1997, Ernesto Con