La lectura del texto La poesía diverticular me lleva – en el mismo sentido – a ciertas consideraciones.
Mi experiencia como administradora de METÁFORA, foro de creación literaria, es que el compromiso con el trabajo expresivo es un requisito de lo más disuasorio, vaya, que echa para atrás al personal … Y cuando hablo de expresión me refiero a cualquier género: prosa, poesía libre, arte mayor o arte menor. En la actualidad contamos con un buen número de trabajadores de la palabra, fieles artesanos del verbo que se estrujan el entendimiento y se adentran en las lecturas de los expertos con el fin de CRECER literariamente. Pero luego está el participante que expone su texto y que se siente ofendido en su dignidad de escritor cuando se le comenta que su soneto se cae porque no lo sostiene la métrica, y que la rima se le escapa, o aquel versolibrista que nos deja colgada una retahíla de versos (¿versos?) dispuestos sin ton ni son, sin coherencia y sin cohesión textual, y plagados de errores ortográficos.
Yo también hablo, como lo hace el autor del texto citado, de compromiso expresivo, de evocación auténtica – ¿acaso puede evocar algo una suerte de vocablos diseminados en un espacio sin un hilo expresivo conductor? -. Sí, también hablo de imágenes irreconocibles y de burla a la inteligencia (sic). También opino que si no se tiene nada que decir es mejor callar, pero añado: es mejor estudiar para aprender cómo decir algo cuando se tiene algo que decir.
Luego nos extrañamos de que a la gente no le guste la poesía, que no sea aceptada, es más, que sea rechazada … Y no nos damos cuenta de que en la mente de tantos lectores, poesía es algo que no se puede leer, que no se entiende – porque seguramente no hay nada que entender – y que lo más normal es que no estén dispuestos a invertir su tiempo en intentar descifrar un entramado de vocablos caídos al azar de la mente de una persona que no tiene el menor respeto por la poética, sencillamente porque nunca se ha enterado de qué es eso.
Al igual que unas manchas de color dejadas caer sobre una superficie no es un cuadro, al igual que un amasijo de hierros no es una escultura, al igual que cualquier mezcla de sonidos y ruidos no es música, ni cualquier movimiento es danza, cualquier uso del lenguaje no es literatura.