EL CEDRO DE ALCORCÓN

 

En un ángulo del jardín

sobresale majestuoso,

enhiestado y fastuoso

un cedro canela y verdín;

su vertical tronco sin fin,

acaricia el nuvoloso,

cande, níveo y algodonoso,

cielo nacarado de zinc.

sus ramajes apaisados

baten el frescarrón viento,

como alas de gaviotas

bellos acordes pausados

sonidos de barlovento,

bellas y eufónicas notas.