DESVELO




 


Estrujas la prensa y la arrojas al cesto,


Apagas la radio,


Reniegas del suceso…


Total, en casa todos duermen,


Seguros,


En colchones recién comprados.


 


Sumergido en tus píldoras para el insomnio


Intentas desconectar del mundo,


Das mil vueltas a la almohada,


Culpas al calor,


Y a los insectos,


Pero el eco del Apocalipsis te sigue acosando.


 


Si quieres detener tanta inmundicia


Debes comenzar hoy,


Ahora, desde adentro.


No aguardes a que un gran líder anuncie sus memorias,


O escupa una arenga para elevar tus ilusiones.


No esperes otro día…


 


Piensa en si hace un rato arropaste a tu hijo,


Si has besado a tu esposa antes de subirte a la cama


Recuerda aquella tarde


En que colocaste una flor en sus cabellos…


¡Eran tan jóvenes!


¿Fue aquella la última vez que elevaste los ojos al cielo?


 


Porque si no comienzas hoy, ahora,


En medio de esta noche de desvelo.


Desde lo más hondo de ti


A gritar que has tenido ya bastante


Y dejas que tu grito rompa las barreras del sonido


Hasta quedar sin voz, y aún así sigas gritando.


 


Es posible que mañana cuando estalle el día


El oscuro jinete haya alcanzado ya tu puerta


Y al abrirla encontrarás


Que no existe aquello que dabas por seguro,


Que el beso que no diste quedó atrapado en tus labios,


Para siempre sellados.


 


Que encima de ti no ves el firmamento


Y a tus pies no crece


Ni siquiera una flor para adornar la sepultura


De este mundo de dioses disidentes


Que han dejado en nuestras manos


La labor de intentar que haya siempre un mañana.


 



 


Marie Rojas Tamayo


Ilustraciones de Ray Respall