Defensa de la palabra*

 Uno escribe a partir de la necesidad de comunicación y de comunicación con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría.
 Uno escribe para combatir la propia soledad y la soledad de los otros.
 Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero “los demás” y “los otros” son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. […]
 Uno escribe para despistar a la muerte y estrangular los fantasmas que por dentro lo acosan; pero lo que uno escribe puede ser históricamente útil sólo cuando de alguna manera coincide con la necesidad colectiva de conquistar la identidad. Esto, creo, quisiera uno: que al decir: “Así soy” y ofrecerse, el escritor pudiera ayudar a muchos a tomar conciencia de lo que son.  […]
 Creo en mi oficio, creo en mi instrumento…La palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es el cuchillo.
 Creo que una función primordial de la literatura latinoamericana actual consiste en rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad y frecuencia para impedir o traicionar la comunicación. […]
Eduardo Galeano – Contraseña
* Artículo reeditado luego en “Nosotros decimos no”,
publicado tres años después (1988).

Podría decirse que detesto las óperas y los manteles de plástico
y las computadoras, que soy incapaz de vivir lejos del mar,
que escribo a mano y tacho casi todo, que me casé tres veces que…
Pero tanto hablar de mí, me abure.
Me aburre: lo compruebo, lo confieso y lo celebro.