De «MORADAS DE LOS CUATRO VIENTOS»

LA CASA DEL ALMA

Acepto que partas, puedo despedirte como un barco en el puerto. Así abres candados, así derribas puertas y colmas tu cántaro de caminos sin fronteras. Tus pasos sobre la alfombra cuando accedes al regreso, siembran flores, tejen cuencas en ruecas ilusorias, prendes luciérnagas sobre el mundo de mis razonamientos.

DESEO

Describe el ave la libertad hecha prisma en sus alas.
Modela la brisa la caricia sin fronteras que levemente aterciopela el borde de las cosas. No tiene patria ni bandera el ave. No tiene cielo ni tierra la brisa.
El ave y la brisa inauguran horizontes y allí construyen el altar para el único Dios de los caminos.