DE DIOS INJERTA


Me diste el ser


de tanto amarme.


¿Qué más me diste?


Tu corazón, tu mano abierta.


La piel que te arrancaste para darme,


te volvió a crecer de Dios injerta.


Soy feliz, soy bendito,


soy muy afortunado,


aunque jamás haya saldado


mi deuda, mi delito.


Y en tu voz / me arrullo.


Capullo predilecto y mimado


de Dios… y tuyo.