La Policía Nacional se está preparando para un escenario de paz en Colombia.
Vive un proceso de cambio histórico, que se puso en evidencia esta semana con un revolcón en la convocatoria de reclutamiento de nuevos integrantes. Este año, y por primera vez, se convocó a personas casadas, profesionales, con hasta dos hijos y 35 años máximo, para iniciar carrera de oficial.
La institución cerró, también por primera vez, la posibilidad de que jóvenes recién graduados del colegio ingresen a la carrera de oficial, exigiendo, como nuevo requisito, ser técnico o tecnólogo en cualquier carrera, antes de llegar a las escuelas policiales.
Los cambios obedecen a la búsqueda de un nuevo perfil de policía, orientado a una eventual firma de la paz con las Farc y a lo que podría suponer vivir en un país en postconflicto.
Según el director de la Policía Nacional, general José Roberto León Riaño, “hoy más que nunca podríamos decir que esa realidad (la paz) está cerca de cumplir el anhelo de todos los colombianos, y la institución está preparándose para asumir esos nuevos retos”.
El policía de la paz
Ese nuevo uniformado, llamado el policía de la paz, estará más enfocado en seguridad ciudadana y deberá cumplir labores comunitarias y de resolución de conflictos cotidianos, que le exigirán una mayor madurez y profesionalización.
Según el director de incorporaciones, coronel Jorge Luis Ramírez, se busca incorporar a personas maduras que, si bien pueden ser jóvenes, deben tener una mayor experiencia de vida y alto sentido de responsabilidad. Para ello también se quiere aumentar la edad promedio del policía, que hoy ronda los 27 años. El 60 por ciento de los uniformados del país tiene entre 18 y 30 años. La media debería subir por lo menos a 35, lo que no significa que se prescindirá de los jóvenes, pero sí que la institución será más exigente en su ingreso.
Ese nuevo policía también debe ser más profesional. Hoy, entre los cerca de 170.000 que hay en el país, solo 161 tienen títulos de maestría y unos 10.000, de pregrado, algo que el nuevo perfil busca revertir atrayendo a profesionales formados, así estos lleguen a la institución casados y con hijos.
Además de ser más profesional, el nuevo policía de la paz debe tener madurez y familia.
El cambio, dice la institución, no es arbitrario, sino que obedece a la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades del país.
Los retos, además de controlar la delincuencia común, que suele dispararse tras la firma de procesos de paz, son los relacionados con el servicio a la comunidad. Es decir, los nuevos miembros que busca la institución deben ser profesionales de diversas áreas que puedan desde ser guías de proyectos agrícolas hasta atender campañas de salud y de educación, sin descuidar, según dicen, la lucha contra el microtráfico y la delincuencia común.
‘El foco será seguridad ciudadana’
El general José Roberto León Riaño, director de la Policía Nacional, dice que ve muy cerca la paz y que, por eso, la institución está avanzando para cumplir con los desafíos que aquella significaría para el país.
A la luz de los nuevos cambios de la Policía, da la impresión de que está muy seguro de la paz…
La institución policial siempre ha cambiado y se ha adaptado a la evolución que ha tenido el país, a la evolución de la criminalidad y a la evolución de todo el entorno. En la medida en que le han sido asignadas nuevas responsabilidades, se adapta y responde.
¿Pero cree que va a ver paz con las Farc?
Uno podría indicar que sí. Si uno revisa el proceso de paz que se está haciendo, se ve muy cerca la firma de la paz con las Farc y, de pronto, con el Eln, pero esa es una decisión del Gobierno Nacional. Lo que nosotros debemos hacer es estar listos.
Si hay paz, ¿qué papel va a jugar la Policía?
En todos los países donde se han firmado procesos de paz hay un aumento de la criminalidad, y eso requiere una preparación. Por eso buscamos el ingreso de personas mayores y de mayores capacidades profesionales, un personal idóneo para enfrentar ese reto.
¿Veríamos policías haciendo puentes y campañas de salud?
No tanto. Es un policía más enfocado en seguridad ciudadana, que es lo que esta etapa de la vida nacional requiere. Si usted mira, la Policía ha tenido muchos ámbitos de actuación: la guerra contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo, los paramilitares, las bandas criminales… Y hoy, frente a una transformación de realidades, pues nos vamos a ocupar de otros asuntos, como la minería criminal, el hurto de residencias y de vehículos, la microextorsión, el microtráfico de estupefacientes.
¿Cuándo planea tener lista esta nueva policía del posconflicto?
Este es un proceso que se inició desde la estrategia de los cuadrantes y luego con el plan Corazón Verde, que está dirigido a combatir las acciones delictivas que afectan al ciudadano de a pie. Y con los cambios en las incorporaciones y la formación que ya empezaron. Estos últimos nos tomarían tres años, que es lo que se demora su formación, pero nos venimos preparando desde hace años para la paz.
JORGE QUINTERO
Redacción Domingo