Una agenda de notas casi llena,
encendedor, tabaco y un pañuelo;
una ilusión que no levanta vuelo
y un amor que, por dentro, me envenena.
Un caudal de ternura en cada vena
y una sonrisa -a veces- cara al cielo
y un papel arrugado donde suelo
escribir mis nostalgias y mis penas.
Un puñado de sucia calderilla,
un sueño que llevar a la otra orilla
y un "mejor no saber" por toda ciencia.
Cuanto soy me acompaña. Cuanto tengo
viene conmigo mientras voy y vengo
por la calle mayor de mi existencia.