LA OSCURIDAD (I)
Tu mismidad es siempre el infinito
tu negro cromatismo acaba al albor,
con la llegada del día y su fulgor:
resplandeciente, corusco y exquisito
De luto siempre teñido tu hábito
adornado de un escaso resplandor
el de miles de estrellas con su claror
que dan luz a tu manto decrépito.
abstracto, estable y melancólico.
Oscuridad toda tu eres amplitud,
extensión, inmensidad, profundidad…
Eres un sentimiento bucólico
de intangibilidad y de laxitud,
de inverosimilitud y realidad
LA OSCURIDAD (II)
Oscuridad crepuscular, innoble
y abrazas ríos limpios, cristalinos
arboledas rebosantes de pinos
y parajes reales e imposibles.
Nadie te ve a pesar de ser visible
pero te sienten; te siente el camino
y te sienten las aspas de molinos;
te siente la inerte roca insensible,
y te sienten los destellos del alba,
con su fulgor, con su luminosidad.
Pero tu oscuridad eres negritud
eres buriel, noguerado y malva
espacio, tiempo, masa y hasta inmensidad
distancia, longitud, tracto y plenitud.
OSCURIDAD (III)
La luz abra una muy fina quebraja
en su extenso y desmesurado cuerpo
es un celeste y vaciado
es como una brecha en la tinaja.
es como una rasgadura en la caja
es como un recto surco en el sembrado
es como un puente hacia nuestro pasado
es como una rama que se desgaja.
Que se rompe y quiebra violentamente
en la inmensidad del tupido bosque
donde todo es calma, sosiego y quietud.
Pero la oscuridad no sólo es ente
que el día enrosque y desenrosque
es vida, esencia, substrato, magnitud.
OSCURIDAD (IV)
Oscuridad silenciosa y semántica
Oscuridad frágil y espesa
Oscuridad lúgubre y lumiscente
Oscuridad estática y activa
Oscuridad difusa y circunscrita
Oscuridad transparente y opaca
Oscuridad tenue y densa
Oscuridad mayestática y humilde.
OSCURIDAD (V)
Se encierra el día en la noche intempesta,
se encierra en su bruma y oscura negritud,
en su melancólica y fría quietud
en su silenciosa y seria respuesta
en su solemne y muy densa laxitud
en su todo, en su difusa plenitud
que lo reduce, lo apaga y lo resta
Así , la naturaleza lo presta
Al capricho del encanto nocturno
Acallando así su fulgor diurno.