CAZADORES ASESINOS

Es un escándalo y una crueldad que cincuenta mil perros (sobre todo galgos) se sacrifiquen todos los años en este país que todavía conserva costumbres propias de lugares salvajes, a manos de unos desalmados que se califican de cazadores y sólo son unos criminales que acaban con ellos cuando ya no les sirven. Pero lo más repugnante es la sevicia con la que se desprenden de sus perros: los ahorcan, los queman o los arrojan a un pozo. Hay particulaes y asociaciones de amantes y protectores de los animales que consiguen rescatar a algunos vivos, aunque mal heridos, para curarles y darles una vida digna. Estos perros esbeltos, inteligentes, fieles y potentes ya no son los mismos cuando han vivido esa terrible experiencia, ya no son capaces de mirar a los seres humanos a los ojos porque desconfían y temen. Esa escoria armada que los emplea y luego los asesina merecen unas duras leyes que los escarmienten por su inhumanidad.