Borradores V

Borradores V


Marchan en tropel, avanzando en la ceniza
los fantasmas apagados de chaquetas grises;
llevan sus cruces a la espalda
sus huesos saqueados
sus silencios.


Van a esconderse, a remontar el vértice del día
bajo la tenue luz de los antiguos páramos
en las cuencas vacías de la sombra
en la telaraña del invierno que les cubre.


Abren el cerrojo de la noche
arrancando los retoños de sus oquedades
despliegan los jirones de sus viejas banderas
atraviesan la ciudad de polvo
huyen del reloj en caravanas…


El silencio cae por debajo de la lluvia
y una estela de pájaros que se evapora
deja de brillar en la añoranza.


En la hondura del silencio hay un clamor
una corriente
un badajo
y su gran elucubración de péndulo insondable
añora la disipación, la tregua en el jaspe donde titila la luz,
un horizonte plagado de agua donde se pueda volver a nacer
y sea la pisada el instrumento que llene el hueco de los pasos.


María Eugenia Caseiro