Ha cambiado el viento.
Te has vestido de cobalto.
Poco a poco tu voz se irá haciendo mas ronca,
más profunda, buscará una caracola y esperará
el mañana.
Hoy no quiero hablar contigo, ni siquiera tocarte, solo
verte.
Ver como vas creciendo, como te retuerces,
perdiéndote entre montañas blancas.
Pronto estarás rabioso.
Te romperás en mil pedazos. Volverás a componerte.
Querrás domar al viento, acostarlo en un lecho de algas,
entre corales y conchas, hasta trasformarlo en brisa
azul de la mañana.
Me vestiré de arena y a la caída de la tarde
dejaré que me desnudes, perla a perla,
Baza a 22 de septiembre de 2006