AYER

¡Jamás te había amado como te amé ayer!
 
¡Nunca había emanado de mí tal sentimiento como el que emanó ayer!
 
¡Siempre rogué a Dios que así te amara como te amé ayer!
 
¡’Mi alma nunca había sentido tu cuerpo en el mío como lo sintió ayer!
 
¡Qué bello es el amanecer de un amor sincero como el que sentí ayer!
 
¡Siempre estaré en deuda contigo, por haberme dado en el amor un nuevo amanecer!
 
Mi vida camina con tu vida; mi alma va unida a la tuya; mi cuerpo ama el tuyo. ¡Qué bello encuentro el de ayer!