Aborrezco la palabra artista y encuentro la palabra creación – tan utilizado por aquellos que precisamente se llaman artistas – pretenciosa . En Tintín de hecho,resulta divertido ver cómo el último insulto del capitán Haddock es siempre : «¡Artista!». Como Picasso dijo en su momento, «no soy un artista pintor»; en lo que a mí respecta yo diría, incluso, que soy un artesano. La palabra artista es sinónimo de individualismo y de afirmación de la personalidad, dos nociones que hoy dominan nuestra sociedad. A un pintor polaco que preguntaba : «¿Qué hay que hacer para pintar?», le respondí que lo primero es olvidarse y apresurarse en sacarse de encima su personalidad. Lo importante es el anonimato; el que cree en la personalidad se queda en la superficie. Es verdad que escuchamos decir con frecuencia :»Hay que ser uno mismo». Pero, ¿quién es uno? Y,¿quién lo sabe con certitud?
Balthus,en Conversaciones recopiladas por Cristina Carrillo de Albornoz,Editorial H.Kliczkowski , Madrid,Traducción del francés Valeria Mastrangelo.