El amor me enseñó el dulce arte
de fundirme en tu vida y poseerte,
de saber que tú sólo eres mi suerte,
que mi felicidad está en amarte.
El amor levantó su alto estandarte
para que yo mejor pudiera verte,
y aprendiera la ciencia de quererte,
para que no pudiera olvidarte.
El amor me empujó a edificarte
un espléndido altar para adorarte
y allá en mi corazón siempre tenerte.
El amor me dió el gozo de cantarte,
de tenerte en mis brazos y besarte
con un sello más duro que la muerte.
ANA INIESTA
Asociación Literaria ANUESCA de Campello (Alicante) – España