Abedul de tronco luengo y cromado,
de hojas simples, alternas y caedizas
con un pendular y bello enramado,
plata y argénteo, como hecho de cenizas.
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En invierno, con tu porte armiñado
evocas a las ebúrneas calizas;
en la otoñada, el céfiro aventado
desase tus coscojas quebradizas,
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y las expande por el negro asfalto
recubriendo éste de un manto dorado,
de láminas inquietas y voltizas
–
en constante y nervioso sobresalto,
desplazándolas de un lado a otro lado
pues, son frágiles hojas voladizas.