LA NOCHE
Yo también he buceado en los placeres extremos
de las noches de agosto
y he probado sustancias
que me han abierto ventanas
a nuevos horizontes,
para cerrarlas luego.
Yo también he sabido de indudables certezas
al mirar unos ojos extraviados
que buscaban los tórridos encantos
de algún cuerpo sin nombre.
Y he indagado en adentros extasiados.
Y he reído a carcajadas secas.
Yo también sé que la madurez no es el olvido.
María José Arques Cano
LA ESCALERA
En el centro flotaba una escalera
realzada en las alturas, ominosa.
La fuerte pigmentación de los colores
que inundaba el paisaje,
suponía un retorno a la belleza
de los más idílicos recuerdos.
El extremo, perdido en lontananza,
incitaba a bailar con los peldaños,
en escalada suave y sigilosa.
Un trocito de mar, a la derecha,
con su arena amarilla y sus escollos,
suponía el retorno a la existencia
de un personaje antiguo y misterioso.
Una torcaz pequeña, diminuta,
se disponía a alcanzar, valiente, el cielo,
respetando el camino que trazaba
la línea de escalones en ascenso.
La verde y floreada barandilla
surgida de la hiedra del camino,
conversaba con aire confidente
con los rosados y esponjosos nimbos.
María José Arques
LUZ AZUL
Tal vez, igual que yo,
él vio una luz azul en mi hombro izquierdo
que lo llevó a delicias únicas
donde sólo la fe y la verdad habitan.
Quizás desde el principio fue tan bello
que no pudo dejar huella en el tiempo.
Quizás todo fue así, cálido y tierno
como una caricia dentro de un cuerpo.
Tal vez, igual que yo,
se sintió pleno,
llamado por la voz del universo,
que no falla en sus designios
y siempre cumple lo que ha prometido.
Tal vez quise hallar un paraíso
donde las luces fueran una sola
mas es muy tarde para incongruencias
y me espera en la puerta mi destino.
María José Arques Cano
EN EL CASTILLO
Te recuerdo en las sórdidas mazmorras
con la piel dolorida y arrancada,
con tu sangre latiendo ajironada y terca.
Te vislumbro saliendo al enrejado patio levantino
para mojar tus labios con agua de las heces.
Fue en aquel castillo que ahora vemos
desde una orilla de la playa nuestra.
Fue en nuestro emblemático castillo
donde los cuerpos fueron perseguidos
hasta cansar a la abatida psique
que pereció, y rodó por la cantera.
No quiero atesorar putrefactos recuerdos
ni quiero romper abigarradas lanzas,
pero fue en el castillo donde mi sangre libre
perpetuó una verdad en la memoria anclada.
María José Arques Cano
MAYO
Pero no moriremos. Fue tan cálidamente
consumada la vida como el sol, su mirada.
No es posible perdernos. Somos plena simiente.
Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada.
Miguel Hernández
No encontrando razón a mi desdicha,
que ya invadía las zonas de lo ignoto,
me decidí a escribir este poema
sin guardarme de métricas ni rimas,
a pesar de mi ayer renacentista.
Para saber las razones de un llanto
hay que nadar las lágrimas sin miedo,
sin cursiladas, ni otras tonterías.
Y descubrí verdades dolorosas,
que me partían el alma en dos mitades.
Hice con las dos partes una sola
y traté de introducirla por mis venas,
como un virus de alta virulencia,
de los que acaban…hasta con la vida.
Mas el rechazo fue tan involuntario
que no descubrí un lugar para el tormento.
Entonces supe de mi llama trina.
La sentí, con sus tres cálidas vertientes.
Ella me separó de la desidia.
Ella me transportó. Asió mi mano.
Me ofreció su calor, como otras veces.
Ramificó su luz en varios haces
difundiendo su vidrio refractario,
que de siete colores me dio un beso.
María José Arques Cano
PROSELITISMO
Quizás no pertenezca a algunos circos
donde enarbolan extrañas banderolas
con imágenes de jactanciosos divos
que muestran sin reparo sus exterioridades
bien moldeadas en lujosos gimnasios.
No pertenezco a minorías selectas,
ni me aparto jamás de lo sencillo,
mas el proselitismo no es mi estilo.
María José Arques Cano
MUJER SINCERA
No soy mujer que guste de memeces,
banalidades y otras tonterías.
Me gusta la verdad y lo concreto.
Por eso niego el corazón a veces,
cuando me instigan con zalamerías
pero no están en los grandes momentos,
en los que compartir las alegrías.
Es cierto que he amado sin reservas
y me he entregado con toda mi ternura
mas siempre me han tachado de huidiza.
Si no fuera tan volátil, tan cerrada,
tan lejana, tan segura de mí misma,
te diría
que para ser mi mitad fuiste medido,
para ser mi otra parte, cincelado.
Con exactas proporciones preparado.
Dos seres en perfecto equilibrio
con las mismas medidas de metales y anhídridos.
Pero viajamos en horarios diferentes,
no coincidimos en los mismos vuelos.
Quien nos diseñó no tuvo en cuenta
crear una vida donde vivir juntos.
Por eso he de acabar con esta historia
que me destroza el alma en mil pedazos.
Y lo haré sin reservas y sin miedos,
al igual que cocino, pesco, leo y escribo.
María José Arques Cano