AGONÍA


    Esta tarde en que siento la agonía
    de mi impotente corazón sin vuelo,
    en que lento me labra el desconsuelo
    como mar en la roca noche y día,


    quisiera sólo ser la planta fría,
    o ser como tú, Chito, ver el cielo
    sin poner ilusión sobre tu celo
    y no sentir ni pena ni alegría;


    ser, Chito, como tú, tan resignado
    sintiendo sólo fuerte hambre terrena
    y la sed que en el agua has apagado;


    no como yo que añoro aquella fuente
    en la que bebí el fuego de la pena
    anhelando calmar mi sed ardiente.