ADIÓS
Tal vez cuando
algún día me recuerdes,
nuestros besos de amor, nuestra ternura
bajo un almendro en flor; en tu cintura,
mi mano dibujando brisas verdes,
pensarás con
tristeza en que no muerdes,
por creer que, en la fiera mordedura,
se esconde la razón de la amargura;
ignorando, por tibia, cuánto pierdes.
Pero siendo, como
eres, un dibujo,
o, más bien, un esbozo de la vida.
aún puedes impregnarte del embrujo
de un nuevo amor, y
dar la bienvenida
al favor que te llegue de su influjo
aunque el alma se sienta dolorida.