A Silvio, nadie lo dude, se le sigue escuchando bien quedo cuando habla.

Por M. H. Lagarde Especialmente los delimitadores de la independencia a quienes, por lo visto, más que su inagotable talento, les molesta que el cantautor persista en la necedad de querer morirse como vivió y no, como muchos otros han escogido, como un renegado. Su Segunda Cita, el último (…)