A los veinte


en la temprana oscuridad

vi de pronto al amigo

apoyado al lado de la puerta

de su casa

yo iba en bici

no se adónde

o al abrazo

al borde

de este mundo

Jorge

¿en qué pensabas?

casi no levantaste la mano

al saludarme

vos

que no conocías la tristeza

ni escuchabas

la cascada – hoy cercana –

del tiempo

ni un ratito

 me pude quedar

iba apurado

corría

otra vez

a preguntar

por el corazón que nos comimos

a los veinte.
  (de En un puño oscuro, ediciones radamanto,1998)