A Charles Bukowski

De las que continúan llegando

atravesadas por un suicidio

burilados escamoteos y demasiadas

traiciones

Llegando pensándose muertas

por emulación

Llegando con quienes se atiborran

de signos arbitrarios ante la magnitud

del Fiasco

Llegando con las meretrices a los puentes

bailando con las obligadas bailarinas

Llegando servidos por la guía de teléfonos

con sus esmeros de chistosos y desesperados

Llegando la piedad fraccionándose en volutas paranoicas

que a manchones imprimen en la atmósfera de las calles

la balas decisivas

Llegando se retiran con soberano

candor unos

y retirándose también

llegan

con camandulera fanfarronería

otros

Llegando del insomnio pétreos pero ávidos

cobrándoles a sus desapasibles viejos

en cuotas las vejaciones

infringidas pimpantemente en únicas entregas dedicadas

Llegando los que se irán

combinando el hartazgo con la dádiva así son

barridos amasijados

muchos con ayuda de las Autoridades

morfándose el ampuloso mondongo de la Eternidad

sin plebeya sal

sin cubiertos

sin papilas.